«La gamificación es un método eficaz siempre y cuando se haga bien»

La pandemia provocada por la COVID-19 ha afectado a muchos ámbitos cotidianos de nuestras vidas. Uno de ellos ha sido, sin duda, la vuelta a los colegios. Un regreso a las aulas que este año se ha convertido, más que nunca, en un reto mayúsculo para toda la comunidad educativa.

Ramón Rodríguez, más conocido en las redes sociales como Profe Ramón, ha transformado este año su aula de 5º de Primaria en una escuela de Sevilla en el Reino de Wakanda, llevando a cabo una gamificación con el objetivo final de respetar las medidas de seguridad por la COVID-19 y donde sus alumnos acumulan puntos por acciones como lavarse las manos o llevar bien puesta la mascarilla.

Este maestro se define a sí mismo como algo friki y muy aficionado a las TIC para el desarrollo de sus clases, pero más aún de ponerle todo el corazón a la labor docente. Su cuenta de Twitter tiene más de 25.000 seguidores y a través de ella comparte historias, anécdotas o consejos utilizando siempre el hashtag #soyMaestro.

Pregunta: ¿Cómo fue la vuelta a las aulas el pasado mes de septiembre?

Respuesta: La vuelta fue un cúmulo de sensaciones muy extrañas. Por un lado, había mucha incertidumbre, un poco de miedo sobre cómo iba a ser el curso con el virus y con unas normas tan raras, tan frías y tan complejas para los críos y para los centros educativos. Y, por otro lado, todo eso se mezcló con la ilusión y la necesidad de volver a las aulas. Después del confinamiento, que fue muy duro, yo creo que todos necesitábamos esa presencialidad.

Afortunadamente, todo ha ido muy bien. Al enorme trabajo de la comunidad educativa se suma la labor que están haciendo los niños y las niñas, que nos están volviendo a dar a todos una lección de responsabilidad, de sentido común y de adaptación a una realidad tan compleja.

P: ¿Qué ha sido lo más difícil que te has encontrado en estos meses?

R: Desde el principio ha habido cosas muy difíciles en distintos niveles. Está siendo un curso agotador y muy exigente. Tenemos que vivir el día a día en el cole con unas normas muy difíciles de llevar a cabo, que generan mucha tensión, mucha responsabilidad. Además, tenemos que dar nuestras clases presenciales y, al mismo tiempo, atender a los alumnos que se quedan en casa porque están cumpliendo algún confinamiento. Es decir, nuestro trabajo se multiplica y está siendo agotador en lo físico y en lo mental.

Personalmente, en lo emocional también estoy sufriendo mucho desgaste. Es cierto que los niños lo están viviendo con mucha normalidad y quizá ellos son capaces de adaptarse mucho mejor, pero a mí me sigue costando verlos detrás de esa mascarilla y perder los gestos, las sonrisas, la complicidad de una cara en un momento dado… Y esas cosas pues me duelen y pesan mucho. Cosas que parecían tan normales y rutinarias y que ahora no se pueden hacer. Todo eso va haciendo un poco de mella. Los niños también lo sufren, también están cansados de la mascarilla, también quieren vernos la cara a los profes, quieren tocarse y abrazarse, jugar… Nos va pasando factura a todos, la verdad.

P: ¿De dónde nace la iniciativa Covid Game Over

R: Nace de un momento de mucha angustia, debo confesarlo. Unas semanas después de terminar el cole el curso pasado, estaba muy angustiado intentando enfocar el próximo curso después de lo duro que había sido el confinamiento. Las autoridades educativas nos hacían ver que iba a ser un curso presencial y yo solo busqué una forma de intentar que esas normas “raras” encajaran de la mejor manera posible con los niños. Así nació este proyecto, para que ellos las respetaran desde una perspectiva mucho más cercana como es el juego.

P: En 2018 se hizo popular tu manera de evaluar, ya que tenías en consideración las competencias emocionales. En este último trimestre, ¿has evaluado en cambio las competencias COVID-19?

R: Evidentemente. De hecho, la retroalimentación que estamos haciendo con ellos en este sentido es diaria. Cada día reciben un feedback sobre cómo ha sido su comportamiento con las normas, cómo ha sido el cumplimiento general a nivel de la clase, en qué grado estamos alejándonos del virus gracias a ello, etc.

Una de las herramientas que utilizamos en el proyecto es el ‘alejómetro’, un instrumento que tenemos en el aula y que va marcando constantemente lo lejos que tenemos el virus de la clase, de este modo ellos van sumando puntos y después se canjean por porcentajes y esa puntuación es la que mantiene alejado al virus del aula.

P: Tu objetivo era aplicar esta gamificación en el primer trimestre con el fin de que en los dos restantes respetar estas medidas ya fuese algo totalmente cotidiano. ¿Los resultados de esta metodología han sido positivos?

R: Están siendo muy positivos. De hecho, cuando terminé de diseñar el proyecto sentí que había conseguido algo bueno, pero ellos lo están haciendo increíble. Estamos consiguiendo muchísimo. Podemos pensar que una clase de 5º de primaria puede adoptar las normas de forma más fácil, pero el proyecto en mi colegio y en cientos de otros, se hace desde infantil. Está teniendo un éxito rotundo porque al final los niños se meten en la dinámica del juego.

P: La gamificación se está convirtiendo en una metodología que se está aplicando cada vez en un mayor número de colegios. ¿Crees que es un método eficaz?

R: La gamificación es un método eficaz siempre y cuando se haga bien, porque hay muchas cosas que no son gamificación aunque se les llame así. Esto requiere de mucho trabajo y de una programación muy compleja y complicada. Es una metodología que da muy buen resultado si se hace bien y se trabaja mucho y si los niños tienen claros desde el primer día cuáles son los objetivos. Muchas veces ocurre que nos venimos arriba, nos metemos en la dinámica del proyecto y quieres hacer más, y de repente te olvidas de que detrás de todo eso hay un objetivo didáctico y educativo.

Es una metodología muy potente, pero hay que usarla en su justa medida, no podemos basarlo todo en la gamificación. Los niños no pueden llegar al colegio y tener seis proyectos diferentes de gamificación porque no es bueno centrar todo en el juego, tienen que aprender desde diferentes metodologías.

P: En 2018 también pusiste en marcha un proyecto de gamificación en la Universidad Loyola, ¿crees que es un método que puede aplicarse en cualquier edad? 

R: Como cualquier otra metodología hay que adaptarla a la edad del alumnado o de las personas que la van a recibir. Hice un proyecto en la universidad con los estudiantes del Grado de Infantil y Primaria, fue una gamificación de Jumanji  y fue un éxito, se volcaron desde el primer día.

No tiene edad, pero hay que saber buscar donde está el foco de interés, intentar buscar cosas que sepamos que les van a motivar y de esa manera, los contenidos que queremos que aprendan y los objetivos a los que queremos que lleguen les serán más agradables y los interiorizarán de una manera más significativa.

P: Finalmente, ¿crees que el sistema educativo ha llevado a cabo una correcta planificación en el regreso a las aulas después del curso anterior, tan marcado por el confinamiento?

R: Los coles y la comunidad educativa lo hemos hecho bien, y cuando digo esto me refiero desde el personal de mantenimiento y de limpieza hasta las familias de los niños. Todos hemos hecho una labor encomiable.

Es cierto que las administraciones podrían habernos ayudado un poquito más, podrían habernos dotado de más medios, haber contratado más profesores, haber hecho un esfuerzo y bajar la ratio de alumnos por cada profesor, sobre todo en este curso, ya que hubiese sido una gran ayuda para todos, pero la implicación de la comunidad educativa ha sido increíble.

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