Qué es el TDAH: definición y tipos

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia y que afecta a lo largo de toda la vida.

Cuando nos referimos al TDAH como trastorno neurobiológico queremos decir que las evidencias científicas actuales indican que existe una base genéticamente determinada y así, aunque puedan estar influyendo pautas educativas o situaciones sociales, hay diferencias claras en el funcionamiento cerebral que están detrás de estos síntomas.

Se caracteriza por la presencia de tres síntomas o  comportamientos: déficit de atención, hiperactividad cognitiva (pensamiento muy rápido) y/o conductual e impulsividad (también puede ser cognitiva o conductual). Estos síntomas deben de observarse con mucha mayor frecuencia e intensidad que en los niños con un nivel de desarrollo similar.

Para la valoración de los TDHA, el DSM recomienda observar con qué intensidad se presentan los siguientes síntomas:

Síntomas de desatención

Se consideraría que el niño manifiesta síntomas de desatención significativas si muestra 6 o más de los siguientes síntomas;

  • A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en su trabajo y en otras actividades.
  • A menudo tienen dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas.
  • A menudo parece que no escucha cuando se le habla directamente.
  • A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones en el colegio (sin que se deba a comportamientos negativistas o incapacidad para comprender las instrucciones).
  • A menudo tiene dificultades para organizarse en tareas y actividades.
  • A menudo evita, le disgusta o es reacio a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido, por ejemplo tareas escolares o domésticas.
  • A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades, por ejemplo juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas.
  • A menudo es descuidado en las actividades diarias.

Síntomas de hiperactividad e impulsividad

Se consideraría que el niño manifiesta síntomas de hiperactividad/impulsividad significativos si muestra 6 o más de 6 de los siguientes síntomas:

  • A menudo mueve en exceso manos o pies o se remueve en el asiento
  • A menudo abandona su asiento en clase o en otras situaciones en las que se espera que permanezca sentado
  • A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado hacerlo. En adolescentes o adultos, este síntoma puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud.
  • A menudo tienen dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
  • A menudo está en marcha o suele actuar como si tuviera un motor.
  • A menudo habla en exceso.
  • A menudo precipita respuestas antes de haber terminado las preguntas.
  • A menudo tiene dificultades para guardar turno.
  • A menudo irrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros, por ejemplo se entromete en conversaciones o juegos

Aunque clásicamente el TDAH se ha centrado en la hiperactividad, en los últimos años se está prestando mayor atención al tipo inactivo ya que se trata de niños que pasan desapercibidos. A diferencia de los niños con inquietud e impulsividad marcada, los niños inatentos, son niños buenos que no dan problemas, pero que en realidad tienen un problema de déficit de atención. Así, en función de qué síntoma es más predominante se definen 3 subtipos:

  • Presentación predominante con hiperactividad impulsiva
  • Presentación predominante con falta de atención Dentro de este grupo de niños que solo manifiestan falta de atención, existe un subgrupo el denominado como desatento o lento (TDAH-D) con un patrón conductual marcado por lentitud, tendencia a soñar despierto, apatía e hipoactividad.
  • Presentación combinada

Se debe tener en cuenta que no siempre todo lo que puede parecer TDAH lo es, pues tanto la atención como la actividad son parte del temperamento y por lo tanto hay mucha variabilidad entre niños. Habitualmente, hasta los 3 años lo común es que haya mucha actividad e impulsividad en los menores, y a partir de los 6 años esto comienza a disminuir aumentando la capacidad de control y de sostener la atención. Además, muchos de estos síntomas pueden deberse a problemas diferentes por los que y, siguiendo el DSM solo se puede considerar que un niño tiene TDAH si se cumplen las siguientes condiciones:

  1. Los síntomas de hiperactividad-impulsividad y los síntomas de déficit de atención se manifiestan por encima de los que se esperaría del niño o niña dada su edad cronológica, su edad mental y la educación recibida.
  2. Se presentan en dos o más ambientes, por ejemplo la casa y el colegio, aunque puedan manifestarse de forma más moderadas en unos lugares que en otros.
  3. Estos síntomas le crean dificultades en su adaptación escolar, familiar o social. El grado de desadaptación que refleja depende de muchos factores: la edad y la dificultad del curso académico en que se encuentre, el grado en que la educación proporcionada por la escuela y la familia ha contribuido a suavizar los síntomas o los ha potenciado, el apoyo psicopedagógico que recibe, al utilización de medicación complementaria a otros tipos de tratamiento,…
  4. El problema tiene un carácter crónico, es decir, alguno de los síntomas ya se observaban en el niño o niña antes de los 7 años. No parecen tener un carácter puntual.
  5. Se ha descartado que los síntomas que presenta puedan deberse a otro tipo de trastorno como un trastorno generalizado del desarrollo, un trastorno mental, del estado de ánimo o un problema médico especifico.

2 Comentarios. Dejar nuevo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú