Hoy en día, pasar por un proceso de voluntariado parece que es algo más habitual de lo que pensamos, y en cierta manera es un paso más dentro de los procesos de desarrollo personales, de hecho, la mayoría de los jóvenes de hoy en día de alguna forma u otra han realizado algún tipo de voluntariado, siempre motivados por la realización de un bien común. No obstante, en muchas ocasiones nos adentramos a esta actividad con pocos conocimientos sobre sus aspectos más técnicos.

Según las diferentes leyes del voluntariado (tanto la Ley del Voluntariado en España -Ley 6/1996, de 15 de Enero- como las diferentes leyes y decretos autonómicos) se entiende por voluntariado o acción voluntaria organizada el conjunto de actividades que son desarrolladas por personas físicas y que cumplan las siguientes condiciones:

• Que sean de interés general.
• Que sean consecuencia de una decisión libremente adoptada.
• Que se realicen de forma responsable y gratuita.
• Que se desarrollen en el marco de programas concretos realizados a través de entidades sin ánimo de lucro.

Todas las leyes y decretos reconocen unánimemente la importancia del voluntariado, su papel como expresión de la participación ciudadana en el desarrollo cultural, político, económico, de la comunidad social, y expresan el compromiso de los poderes públicos en su impulso y promoción.

Áreas de actuación del voluntariado

En cuanto a las áreas de actuación del voluntariado, las diferentes normativas mencionan «las asistenciales, de servicios sociales, cívicas, educativas, culturales, científicas, deportivas, sanitarias, de cooperación al desarrollo, de defensa del medioambiente, de defensa de la economía o la investigación, de desarrollo de la vida asociativa, de promoción del voluntariado, o cualesquiera otras de naturaleza análoga» (Ley Estatal del Voluntariado 6/1996). Otras normas mencionan otros campos, como la defensa de los derechos humanos, la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres, la lucha contra el paro. Algunas leyes especifican que estas actividades, sea cual sea su ámbito, deben ir «dirigidas a la construcción de una sociedad más solidaria y más justa».
De manera genérica las cuatro modalidades más frecuentes que se citan sobre voluntariado son:

Social
• Cultural
• Educativo
• Medioambiental

De ellas, el más extendido es el voluntariado social.

Al igual que en otros ámbitos del voluntariado, se establece una relación de intercambio entre el voluntario y la entidad u organización donde cada una de las partes realiza una serie de aportaciones. Entre otras cosas, la entidad aporta una trayectoria, una estructura y una organización en la que el voluntariado puede desarrollar su actividad. Éste, a su vez, puede aportar su conocimiento, experiencia y un tiempo al servicio de un interés común.

La persona voluntaria puede desempeñar diferentes papeles según se definan por parte de la entidad, y también según sus propios intereses. El voluntariado puede tener un rol específico o genérico, puede participar en una única actividad o en varias, en un proyecto o en una posición más estratégica, etc.

Beneficios y aportaciones del voluntariado

Algunos de los principales beneficios y aportaciones que redundan en la organización o entidad cultural cuando cuenta con voluntariado:

• La implicación de la ciudadanía es clave para garantizar la conexión de la organización con la cultura y el voluntariado es una de las principales formas en que se produce esta conexión.

• El voluntariado es un colectivo interno de la organización, pero que también cuenta con un punto de vista externo a ésta. Por este motivo puede aportar una visión crítica incorporando diferentes visiones de la realidad.

• El voluntariado aporta credibilidad ante la sociedad y otros agentes sociales porque implica el compromiso y la participación de la ciudadanía.

• El voluntariado puede ayudar a llegar a más sectores de la comunidad, empresas y otras entidades, al vincularse en su actividad diaria a otras organizaciones y personas.

• El voluntariado puede experimentar con nuevas ideas y ser pionero poniendo en marcha nuevas iniciativas. En muchos casos ha sido el motor para desarrollar nuevos proyectos y servicios.

• El voluntariado aporta diversidad, ya que puede presentar perfiles distintos a los del personal remunerado (en cuanto a edad, trayectoria, formación, experiencia, etc.). En este sentido, sus habilidades complementan las de las personas remuneradas.

• El voluntariado puede convertirse en un apoyo fundamental para la organización, más allá de su aportación en lo que respecta al tiempo. Entre otras cosas, los voluntarios y voluntarias pueden prestar asistencia en eventos o para la captación de fondos, o incluso convertirse en socios o donantes en determinados casos.

• En caso de precisar personal contratado, cabe incorporar a un voluntario cuando su perfil coincide con el definido por la organización, se tiene la ventaja de contar con alguien con experiencia en la organización y que conoce su misión y actividades.

Sin embargo, para hacer realidad los beneficios del voluntariado, es necesario que en el marco de la entidad u organización, se garantice la buena gestión de este colectivo.

Considerar el voluntariado sólo como un agente que permite ahorrar costes conlleva una gestión del voluntariado errónea, con un marcado carácter utilitarista y parcial y desde esta perspectiva los beneficios para el voluntariado y para la entidad serán mínimos, siendo por el contrario, una fuente permanente de conflictos.

El ciclo de gestión del voluntariado

El ciclo de gestión del voluntariado permite tener una visión integral de todas las fases de colaboración entre la persona voluntaria y la organización. De esta forma, la gestión del voluntariado no se centra sólo en áreas concretas o programas, como por ejemplo la captación o la formación, sino que se realiza de forma transversal teniendo en cuenta al voluntario y su relación con la entidad de principio a fin.

El ciclo de gestión del voluntariado es un modelo que facilita el funcionamiento del voluntariado en la entidad. Es válido tanto para las entidades formadas básicamente por voluntarios como para las entidades de grandes dimensiones con modelos mixtos de personal remunerado y voluntariado.

Aunque la relación del voluntariado con la entidad pasa por cuatro etapas: acercamiento a la entidad, incorporación, periodo de colaboración y desvinculación y relación con la entidad a posteriori el enfoque de las entidades respecto de la gestión del voluntariado debe comprender elementos adicionales y transversales que tienen un impacto directo en la gestión.

Así, el esquema básico del ciclo de gestión del voluntariado incorporaría elementos relacionados con:

1. La preparación del voluntariado: aspectos generales a partir de los cuales se contextualiza el voluntariado en el seno de la entidad y se estructura su gestión. Entre ellos se encuentran la planificación, la sistematización, etc.

2. La definición del voluntariado: antes de que la persona voluntaria entre a formar parte de la entidad, la organización debe definir el rol de este colectivo, y en concreto su función en cada una de las situaciones específicas. Así pues, hay que pensar en cuáles son los perfiles necesarios, en cómo se realizará la captación y en cómo se llevará a cabo el proceso de selección.

3. La incorporación: etapa en que la persona pasa a formar parte de la estructura de la entidad.

4. Desarrollo del voluntariado: se da una vez que la persona se incorpora activamente y tiene asignadas diferentes responsabilidades. La entidad se plantea las acciones vinculadas a la estancia de la persona en la entidad.

5. Reconocimiento: acciones específicas destinadas a valorar la aportación del voluntariado y reconocer su labor.

6. Desvinculación: la organización debe implicarse cuando el voluntario deja de colaborar activamente y debe gestionar esta fase para aprovechar al máximo las etapas anteriores y su aportación. Además, debe asegurarse de que, tras su salida de la entidad, esta persona se sienta satisfecha del proceso vivido.

7. Temas transversales: se incluyen aspectos que tienen impacto en la gestión del voluntariado, y no sólo en alguna de las etapas, por ejemplo, la relación del voluntariado con el personal remunerado de la entidad.

Principales derechos y deberes de los voluntarios que se recogen en la carta de compromiso voluntario

Derechos:

Recibir, tanto con carácter inicial como permanente, la información, formación, orientación, apoyo y, en su caso, medios materiales necesarios para el ejercicio de las funciones que se les asignen.

Ser tratados sin discriminación, respetando su libertad, dignidad, intimidad y creencias.

Participar activamente en la organización en que se inserten, colaborando en la elaboración, diseño, ejecución y evaluación de los programas, de acuerdo con sus estatutos o normas de aplicación.

Ser asegurados contra los riesgos de accidente y enfermedad derivados directamente del ejercicio de la actividad voluntaria, con las características y por los capitales asegurados que se establezcan reglamentariamente.

Ser reembolsados por los gastos realizados en el desempeño de sus actividades.

Disponer de una acreditación identificativa de su condición de voluntario.

Realizar su actividad en las debidas condiciones de seguridad e higiene en función de la naturaleza y características de aquella.

Obtener el respeto y reconocimiento por el valor social de su contribución.

Deberes:

Cumplir los compromisos adquiridos con las organizaciones en las que se integren, respetando los fines y la normativa de las mismas.

Guardar, cuando proceda, confidencialidad de la información recibida y conocida en el desarrollo de su actividad voluntaria.

Rechazar cualquier contraprestación material que pudieran recibir bien del beneficiario o de otras personas relacionadas con su acción.

Respetar los derechos de los beneficiarios de su actividad voluntaria.

Actuar de forma diligente y solidaria.

Participar en las tareas formativas previstas por la organización de modo concreto para las actividades y funciones confiadas, así como las que con carácter permanente se precisen para mantener la calidad de los servicios que presten.

Seguir las instrucciones adecuadas a los fines que se impartan en el desarrollo de las actividades encomendadas.

Respetar y cuidar los recursos materiales que pongan a su disposición las organizaciones

Utilizar debidamente la acreditación y distintivos de la organización.

Si has sido voluntario nos gustaría conocer tu experiencia y cómo ha repercutido en tu desarrollo personal, y si lo tienes en mente, nos gustaría que nos escribieras sobre tus motivaciones, tus expectativas… ¿Es tan enriquecedor para ambas partes? ¿Qué pensáis?

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