Cómo evitar la curva del olvido

Seguramente te ha pasado más de una vez que poco después de leer un artículo o haber asistido a clase recuerdas muy poco o prácticamente nada, no acordándote casi de la temática.  Igualmente, después de haber estudiado es más que posible que no puedas recordarlo ya que, incluso lo que memorizamos,  empieza a desintegrarse muy rápidamente pocas horas después de haberlo estudiado.

La Curva del Olvido

Uno de los primeros estudios sistemáticos que se llevaron a cabo respecto al olvido fueron los experimentos de memoria de Ebbinghaus (1885), definiendo lo que se conoce como la curva del Olvido.

Para ello, este psicólogo decidió estudiar la memoria investigando su propia capacidad memorística.  Creó 2.300 sílabas carentes de significado (consonante-vocal-consonante, por ejemplo “IFD”) y las agrupó en listas.  El estudio consistió en aprender listas de 13 silabas que repetía hasta no cometer ningún error en dos intentos sucesivos. Posteriormente, evaluó su capacidad de retención con intervalos entre veinte minutos y un mes.

Los resultados encontrados mostraron que el olvido se producía ya,  incluso tras los intervalos más cortos y  que se incrementaba a medida que pasaba el tiempo, mucho al principio, y más lentamente después en una función logarítmica.

Así, los resultados de los experimentos indican que tras el momento de la memorización de la lista el nivel de recuerdo bajaba drásticamente en los primeros momentos, pudiendo desvanecerse de la consciencia más de la mitad del material aprendido a lo largo del primer día. Después de esto el material sigue desvaneciéndose, pero la cantidad que se olvida en un tiempo determinado va disminuyendo hasta llegar a un punto, aproximadamente a partir de la semana, en que no se produce mayor pérdida.

Para estimar la tasa del olvido en cada periodo se utilizó el «método de los ahorros«,   consistente en medir el tiempo que tardaba en reaprender la lista en cada intervalo, de forma que cuantos más ensayos necesita para volver a aprenderla mayor era el olvido.

Ebbinghaus demostró que se olvidaba el 75% de lo aprendido al cabo de tan solo 48 horas. Esa conclusión ha sido apoyada por otros autores como Bloom en el año 1981.

Desde la perspectiva del autor, la perdida entre el material que se aprende  inicialmente y el que se mantiene es debido tanto al paso del tiempo como a la no utilización de la información. Es lo que se conoce como la Teoría del decaimiento  por la cual la pérdida de información es debida principalmente al poco uso dado a la información, con lo que la huella de memoria dejada en nuestro organismo se debilita y desvanece con el paso del tiempo.

Datos aproximados pero realistas según la curva del olvido:

  • un día después de haber estudiado y no haber repasado, se puede llegar a olvidar un 50% de lo estudiado
  • 2 días después, el recuerdo será de aproximadamente el 30%
  • 1 semana después, fácil que el recuerdo no llegue al 3 %

Si a la curva del olvido se le añade la variable repaso se obtiene una nueva gráfica totalmente diferente.  Así, según esta nueva gráfica si al día siguiente de estudiado un material se hace un repaso se vuelve a recordar un 100% y, lo que es más importante, la curva del olvido se modifica.

La conclusión es obvia, si queremos modificar la curva del olvido y lograr un aprendizaje más eficaz debemos repasar pero…

¿Qué debemos repasar?

Es más útil repasar de un material que no sea el mismo que se ha utilizado para el aprendizaje, ya que esto sería un segundo aprendizaje y no un repaso.  Se debe repasar a partir de esquemas, resúmenes, subrayados, mapas conceptuales,… que se hayan realizado sobre el tema

¿Cuántas veces y cuándo hay que repasar?

Analizando la curva del olvido sabemos que, si no se repasa la información en las 24 horas siguientes al aprendizaje se habrá olvidado aproximadamente  la mitad de lo aprendido.  Por lo tanto, es recomendable repasar el día siguiente y, como norma general, cuantas más veces mejor, pero como mínimo:

  • un primer repaso antes de 24 horas del primer aprendizaje, lo que nos permitirá recuperar el 100% de lo aprendido
  • uno o dos repasos intermedios entre los días 7 y 15 del primer aprendizaje
  • un repaso final previo a la prueba de memoria (el examen) en que, y si se han realizado repasos intermedios podremos llegar a tener una tasa de recuerdo del 90% de lo aprendido inicialmente

¿Te atreves a probar con los repasos y nos cuentas? Si tienes alguna duda o sugerencia, ¡no dudes en comentar!

 

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1 Comentario. Dejar nuevo

Maria Hidalgo Álvarez
2 noviembre, 2018 8:18 am

Muy interesante el artículo para estudios a corto y medio plazo, pero… ¿Y cuándo lo que preparas es una oposición y cada tema te lleva unos 10 días estudiarlo, y el exámen lo realizarás a la vuelta de un año? No me queda claro como concretar el repaso.

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