El bullying: el agresor y los testigos

El bullying: el agresor y los testigos

En general en el trabajo contra el bullying, se suele atender a la víctima, no obstante, en este problema social, encontramos que hay dos figuras con igual relevancia en cuanto al trabajo de prevención y resolución; el agresor y los testigos.

Normalmente, se describe al varón como el principal agresor, pero distintos estudios revelan que el maltrato entre ellos es más bien de tipo físico, mientras que en el caso de las chicas, es predominante el uso de un acoso psicológico, mucho más difícil de ser detectado.

Perfil psicológico

  • Necesidad de dominar y ejercer poder.
  • Faltas de respeto.
  • No controla su ira.
  • Impulsivo e impaciente.
  • Exceso de confianza en sí mismo y baja autoestima.
  • Dificultad para relacionarse. Interpreta como ataques conductas insignificantes (miradas, gestos, sonrisas, etc.).
  • Insensible al sufrimiento de los demás.
  • Se excusa con facilidad. Culpa a los demás. No muestra sentimientos de culpa. Minimiza sus actos. Generalmente justifica las agresiones como una broma o un juego.

Conducta social

  • Agresivo en sus relaciones.
  • Se enoja sino se cumplen sus deseos.
  • Insulta, humilla y ridiculiza en público.
  • Rompe y esconde materiales.
  • Baja empatía con las víctimas.
  • Necesita dominar a los demás.
  • Puede mostrarse simpático o molestar a los decentes, pero nunca de forma tan cruel como con sus compañeros.

Se trata de jóvenes que, en muchas ocasiones, han sido educados mediante modelos de comportamientos agresivos e impulsivos. Proceden por lo general de familias con deficiencia de habilidades sociales y en la comunicación y resolución de conflictos.

Veamos detalladamente cómo se relacionan los menores que muestran comportamientos agresivos. Si atendemos desde edades muy tempranas estos indicadores, podremos prevenir el desarrollo de conductas de maltrato en el futuro. Algunas de las recomendaciones sobre prevención ya las vimos en el post “Cómo prevenir el acoso escolar mediante los juegos y la lectura

¿Cómo se relacionan los niños y niñas agresivos?

Con agresividad explícita y directa:

  • Manifiestan una conducta combativa e impulsiva.
  • Hacen uso de la agresión física para conseguir los fines deseados.
  • Incomodan a otros compañeros y personas a través de insultos, amenazas y tocamientos, como empujones, como forma de captar la atención.
  • Suele manifestar conflictos en su grupo de iguales, a causa de discusiones y peleas, interviniendo en problemas ajenos con un fin “justiciero” según ellos.
  • Son temidos y provocan rechazo entre sus compañeros, pero sin atreverse a manifestarlo muchos de ellos.
  • Muestran poco respeto hacia las posesiones de los demás, se despreocupan de si pueden ocasionar alguna rotura o deterioro.
  • Se muestran insensibles ante los castigos recibidos.

Con agresividad implícita:

  • Se trata de niños o niñas poco tranquilos y de carácter reflexivo.
  • Exigen dirigir en juegos y trabajos, y para ello se rodea de otros compañeros con personalidades que sienta que pueda dominar, evitando de este modo las relaciones con compañeros mayores.
  • No respetan los derechos de los demás, se debe hacer lo que ellos desean aun actuando en contra de otros compañeros.
  • Amenazan, menosprecian y minimizan de forma intencionada a los demás, ya sea de forma verbal o simplemente a través de su actitud.
  • Planifican estrategias que luego ejecutan a fin de enfrentar a sus compañeros y asilar así al que le molesta o no le interesa que se relacione con los demás.
  • Son temidos por sus compañeros, pero no rechazados, pudiendo llegar a ser admirados entre su grupo de iguales.
  • Se muestran insensibles al castigo.
  • Adoptan una actitud desafiante y provocadora hacia el adulto cuando son reprendidos.

Los testigos del acoso escolar

La escasez de habilidades sociales de la víctima y la agresividad del acosador, son responsables de que algunos escolares no intervengan en la situación.

Situaciones descritas por espectadores de acoso escolar:

  • “Una niña llamada Julia, todos la insultan y se siente sola”.
  • “Se burlan de una niña en el cole y en todos los sitios, la llaman cochinillo y no quieren estar con ella”.
  • “Me sentí mal, porque a una niña la llamaban hipopótamo y mamut. No se lleva muy bien con sus amigos”.
  • “A una niña le dicen que es un chico desde que se ha cortado el pelo. Se siente muy mal y yo también”.
  • “Le dicen siempre a una amiga de mi clase que tiene bigotes, se ríen de ella y la pasa mal”.
    (Testimonios recogidos por Save the Children en el Informe “Acoso escolar y ciberacoso: propuestas para la acción” , 2014. )

Los espectadores juzgan el fenómeno de la violencia escolar como algo grave, generando miedos en ellos aunque no se vean involucrados directamente en ella. El temor impreciso de llegar a ser objeto de violencia es muy negativo desde un punto de vista psicológico y moral. No implicarse, pasar por alto estos injustos sucesos y callar el dolor del otro son actitudes aprendidas para la autoprotección del espectador. Pero los efectos del silencio también repercuten en espectadores, quienes pueden experimentar sentimientos de culpabilidad.

Recomendamos el vídeo del tema “Se buscan valientes” de El Langui, cuyo objetivo es concienciar a los testigos del acoso escolar a no reforzar al agresor y a proteger a la víctima:

Algunos consejos prácticos que los escolares testigos de bullying deben saber:

  • ¿Sabías que si alguien que esté presenciando una agresividad dice “¡Basta ya!”, en la mitad de las ocasiones se termina la agresividad? No es algo fácil de hacer, pero es importante tratar de detener la situación de acoso. Participar como espectador pasivo, significa aprobar la agresividad.
  • Decirle al agresor que no aprobáis su conducta. Por ejemplo “¿te gustaría que te lo hicieran a ti?” o “¡esto no es gracioso!”, de esta forma se hará saber al agresor que lo está haciendo es dañino y no recibe el apoyo de los demás.
  • Si sientes que no puedes decir nada lo mejor es irte del sitio, y comunicárselo al adulto más cercano. Éste va a mantener en todo momento tu anonimato.
  • Si ves a alguien que sufre una y otra vez las agresiones de otros, sea esa persona tu amigo, hermano o compañero de clase, puedes hacer mucho para poner fin a la situación de abuso.
  • Si el colegio tiene un programa de informe de agresiones, como una línea de teléfono especial o un “buzón de agresores”, úsalo.
  • Haz que la víctima se lo cuente a sus padres o algún docente. Trata de convencerlo y ofrecerle tu ayuda.
  • Si la víctima no quiere hablar con nadie ofrécete a hablar con un adulto en su nombre.
  • Trata de involucrar a tantas personas como puedas, incluso a otros amigos o compañeros de clase, a padres, maestros, orientador y director. No uses violencia contra los agresores ni trates de vengarte por tu cuenta. Es posible que por hablar o ayudar a alguien, hayas hecho que el agresor quiera ir contra ti, ¡se cauto!

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