Beneficios de la terapia con animales

Las Terapias Asistidas con Animales son intervenciones que, con el objetivo concreto de mejorar las funciones físicas, cognitivas, emocionales y relacionales de las personas incluyen como parte indispensable del tratamiento la participación de un animal que cumple unos criterios específicos.

Pueden utilizarse con cualquier persona o colectivo que presente necesidades especiales. Pueden ser tan dispares como personas en riesgo de exclusión social, niños/adolescentes con trastornos del espectro autista (TEA), discapacidad física, discapacidad intelectual, problemas del lenguaje, trastornos de la conducta, trastornos de hiperactividad y déficit de atención (TDAH), trastorno generalizado del desarrollo (TGD), trastornos motores, Alzheimer, deterioro cognitivo, daños cerebrales, adicciones, trastornos de ansiedad, depresión, baja autoestima, problemas de socialización, trastornos alimentarios, internos en centros penitenciarios, enfermos terminales y mujeres víctimas de violencia de género entre muchos otros.

Aun cuando hay que tener en cuenta que las Terapias Asistidas con Animales no son un sustituto de tratamientos farmacológicos, terapias convencionales o programas socioeducativos, sino un complemento de éstos, los beneficios que aportan los animales para las actividades terapéuticas son ampliamente reconocidos.

En recientes estudios se ha demostrado que la presencia de animales suele ser asociada por los humanos con sensaciones de calma y relajación, produciéndose una disminución del ritmo cardiaco y de la presión sanguínea. Además, suelen estimular la interacción social y los niveles de atención.

Por ejemplo:

Con perros, el proyecto “Pets in Hospital” un estudio piloto que demostró que los animales dentro del ambiente hospitalario crean una sensación de bienestar y comodidad en los niños. Para ello, en el estudio llevado a cabo con un total de 138 niños hospitalizados de entre 4 y 12 se valoraron las reacciones de los niños, las de sus padres y las del personal del hospital, analizándose además las posibles infecciones en todo el hospital antes y después de la introducción de animales. La actividad consistía en, una vez por semana y durante dos horas, ofrecer la compañía de los perros a los niños para que interactuaran dándoles paseos, cepillándolos, jugando, hablando con ellos y acariciándolos.

En el estudio no se encontró un aumento de infecciones, microorganismos, ni enfermedades contagiosas transmitidas por perros durante su presencia en el hospital. Todos los niños participaron con entusiasmo, describieron su experiencia como positiva en comparación con el día que los perros no estaban presentes y participaron activamente durante las reuniones con perros en la sala, no sólo con el animal sino también con su entorno y el personal médico.

Con peces, en un estudio con un grupo de ancianos hospitalizado con Alzheimer y falta de apetito cuando se presentó un acuario de peces en el comedor se detectó un aumento de su ingesta nutricional que persistió durante algunas semanas después de retirar el acuario y también una ganancia de peso.

Con caballos y, más allá de las posibilidades de rehabilitación física que la práctica de la equitación conlleva y de las cuáles pueden beneficiarse personas con problemas motóricos, el cuidado y atención a estos animales o a cualquier otro animal doméstico ofrece beneficios socioeducativos relacionados con el aumento de la responsabilidad y la autoestima.

Así, existen multitud de beneficios que se asocian a las terapias asistidas con animales, tanto de forma general como de forma específica según la población especifica destinataria o el animal que incorpore: perros, caballos, delfines, aves,… Con carácter general, algunos beneficios son:

  • Moderar los efectos físicos del estrés
  • Disminuir la presión arterial
  • Incrementan la actividad física y mejoran las habilidades motoras, el equilibrio, la coordinación,…
  • Servir de estimulo social y facilitar las relaciones interpersonales
  • Proporcionar soporte emocional
  • Proporcionan un entrenamiento para la responsabilidad
  • Mejorar el estado de ánimo y el autocontrol de las emociones
  • Incrementar la autoestima
  • Disminuir comportamientos agresivos o manifestaciones hiperactivas
  • Impulsar el desarrollo de autonomía, la responsabilidad, la seguridad, …

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