10 consejos para un uso no sexista del lenguaje

En pleno siglo XXI, donde ahora más que nunca la sociedad está luchando por combatir las desigualdades, debemos también analizar nuestro uso cotidiano del lenguaje. La lengua no solamente refleja todo aquello que queremos expresar, sino que transmite y refuerza los estereotipos que desgraciadamente han sido marcados socialmente a lo largo de los años.

En este sentido, el lenguaje sexista hace referencia a todas esas expresiones que desprestigian a personas debido a su sexo en su desenvolvimiento dentro de la sociedad. De este modo, utilizamos la expresión “lenguaje sexista” para referirnos al sexismo asociado a la utilización del lenguaje y que contiene cualquier tipo de discriminación, generalmente hacia las mujeres, que no se ven reflejadas o sancionadas fehacientemente a través de las formas gramaticales y la normativas clásicas de la lengua a la hora de hablar o de escribir.

No obstante, es bastante común hacer un uso sexista del lenguaje debido a que en ciertas ocasiones y por la herencia lingüística y la costumbre adquirida e interiorizada de forma seguramente incorrecta no utilizamos el lenguaje de una forma igualitaria para dirigirnos a los hombres y a las mujeres del mismo modo.

Para poder emplear el lenguaje correctamente y llevar a cabo un uso no sexista del mismo no existen fórmulas exactas, pero se trata básicamente de aplicar el sentido común, pensar en las palabras que vamos a utilizar antes de emitirlas y así conseguir reflejar a nivel comunicativo todos los aspectos que hay que tener en cuenta. A continuación, vamos a enumerar 10 recomendaciones a tener en cuenta para hacer uso de un lenguaje no sexista.

10 recomendaciones para un uso no sexista en el lenguaje

 

1) Utilizar los dos géneros gramaticales

Siempre y cuando sea necesario se debe nombrar los sustantivos referidos a mujeres y hombres de manera igualitaria. De este modo, es conveniente evitar el uso del género masculino como término genérico, ya que excluye y hace invisibles a las mujeres.

Ejemplo: Las madres y los padres podrán recoger las notas el 22 de diciembre.

2) Emplear nombres colectivos genéricos

Utilizar las diferentes alternativas a nuestra disposición con el fin de emplear palabras neutras, nombres colectivos o abstractos siempre que sea posible.

Ejemplo: El vecindario preparará una cena navideña.

3) Hacer un uso correcto de las formas de cortesía

Habitualmente suele haber un sexismo oculto en las formas de cortesía. De este modo, independientemente del cargo que ocupe cualquier persona hay que tratarla con el mismo grado de respeto.

Ejemplo: El señor Sánchez y la señora González.

4) No utilizar la arroba

Es incorrecto usar este signo lingüístico para designar con un mismo vocablo a mujeres y a hombres, ya que no existe dentro de los términos de nuestro lenguaje. Se hará, por lo tanto, utilización de los términos propios para cada sexo a fin de otorgar igualdad y equidad entre las personas.

Ejemplo: La niña y el niño van al parque cada día.

5) Evitar los pronombres demostrativos masculinos con sentido general

Para generalizar, se puede sustituir aquel, aquellos, esos, estos, etc., por quien o quienes.

Ejemplo: Quien pueda ir a comprar el pan, que vaya, por favor.

6) Obviar el término “hombre” aplicado universalmente

Para evitar el uso de “hombre” aplicado a los seres humanos en general, se puede utilizar la primera o incluso la tercera persona del plural sin mencionar al sujeto. Además, también se puede cambiar por los pronombres nos, nuestro, nuestros, nuestra y nuestras.

Ejemplo: Beber mucha agua es bueno para nuestra salud.

7) Sustituir los adverbios o pronombres con marca de género

Uno de los errores gramaticales más frecuentes para un uso no sexista del lenguaje es la utilización cotidiana de adverbios o de pronombres con marca de género. De este modo, se recomienda emplear palabras más neutrales.

Ejemplo: La mayoría de las personas que vendrán son mayores.

8) Aplicar nombres abstractos

Siempre que para lo que queramos expresar se puedan emplear palabras abstractas, es muy recomendable hacer uso de ellas para englobar a ambos géneros.

Ejemplo: El tutor estará disponible desde las 10:00 → El servicio de tutoría estará disponible desde las 10:00.

Ejemplo: El director del centro solo atenderá con cita previa → La dirección del centro solo atenderá con cita previa.

9) Corregir el enfoque androcéntrico de ciertas expresiones

Se trata de evitar nombrar a las mujeres como complementos o como personas dependientes de los hombres (“la novia de”, “los hombres y sus mujeres”, “el señor García y su pareja”).

Ejemplo: En la fiesta, las personas invitadas bailaron hasta tarde.

10) Utilizar el usted o cambiar el verbo de la tercera persona a la segunda o la primera del plural

De este modo evitaremos tener que usar fórmulas dobles (ellos y ellas, los alumnos y las alumnas), conseguiremos un tono más impersonal y evitaremos mencionar el sujeto.

Ejemplo: Los estudiantes deberán estudiar para aprobar → Se debe / Hay que estudiar para aprobar.

Ejemplo: Los empleados puede acceder gratis → Ustedes pueden acceder gratis si trabajan aquí.

 

Todas estas recomendaciones cada vez se están aplicando en mayor grado y están teniendo una mayor influencia en nuestra vida cotidiana a medida que las vamos incluyendo en nuestro lenguaje, sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer. No obstante, siguiendo estas sugerencias básicas se puede llegar a conseguir una transmisión del lenguaje adecuada para un uso no sexista del mismo y, al mismo tiempo, la consiguiente eliminación de gran parte de los estereotipos de género que aún siguen presentes en nuestra sociedad y en nuestra forma de comunicarnos con los demás.

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