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Ventajas de la Inteligencia Emocional en las empresas

Durante mucho tiempo las emociones han sido prácticamente ignoradas en el contexto laboral ya que solo se ha valorado la excelencia en el puesto de trabajo a través de pruebas de desempeño o de la preparación académica y técnica del trabajador.

Actualmente, estos criterios, ya no son los únicos factores para acceder a un puesto de trabajo. En el entorno laboral actual, caracterizado por un ambiente altamente competitivo y una fuerte presión por los resultados y la eficacia, algunos aspectos que se cuentan como las más demandados por las empresas son:

  • Saber escuchar y comunicar de forma efectiva
  • Adaptabilidad y respuestas creativas ante los obstáculos y reveses
  • Espíritu de equipo, habilidad para negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del equipo de trabajo,
  • Dominio personal, confianza en uno mismo, motivación para trabajar en pos de un objetivo,
  • Efectividad en la organización, deseo de contribuir, potencial para el liderazgo,…

Aspectos todos ellos que tienen que ver con la Inteligencia Emocional, es decir, la habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás.

Son muchas las empresas que se han dado cuenta que la clave del éxito está en el grado en que los trabajadores conozcan y controlen sus emociones y sepan reconocer las de los demás lo que ha dado lugar a que, hoy en día, además de los requisitos académicos, las empresas atiendan a otros aspectos de carácter emocional que harán que ese trabajador sea la persona idónea para la entidad.

Así, la tendencia de buscar y potenciar la inteligencia emocional en todos los puestos de trabajos es sin duda una tendencia actual. De hecho, en muchos departamentos de recursos humanos se ajusta el perfil emocional que cada puesto debe tener cubierto por el trabajador, por ejemplo, un puesto de trabajo en el departamento de quejas y reclamaciones requerirá que los empleados mantengan sus sentimientos bajo control y gestionen sus interacciones de acuerdo al objetivo empresarial. Así, ya que seguramente tendrán que tratar con personas difíciles  deberán ser capaces de identificar sus propias emociones y no permitir que, por ejemplo la ira o la frustración,  interfieran en el análisis racional de la situación con el objetivo de encontrar soluciones y puntos en común.  

Ventajas de la aplicación de la Inteligencia Emocional en las organizaciones:

  • La canalización de las emociones y las conductas es fundamental para el desarrollo de las organizaciones y los objetivos planteados.

Por ejemplo, entre las emociones más frecuentes en el trabajo podemos encontrar la satisfacción, el entusiasmo, la confianza,… pero también el enojo, la decepción, la frustración,…  emociones ambas que surgen como reacción ante hechos externos o internos y que, por sí solas no son ni positivas ni negativas para la empresa. Que estas emociones lleguen a ser beneficiosas o perjudiciales dependerá de la inteligencia emocional de los trabajadores y de cómo estas emociones sean gestionadas.

  • Contar con un adecuado desarrollo de la Inteligencia Emocional permite optimizar el desempeño laboral, la comunicación y/o un buen trabajo en equipo.
  • Permite reducir y, hasta prevenir, el nivel de conflicto mediante la apertura de la comunicación dentro de un ambiente donde las ideas y las emociones son válidas.
  • Desarrollar la inteligencia emocional permitirá descubrir líderes internos y optimizar las habilidades de liderazgo en los puestos directivos.
  • Se favorece una mayor adaptación en los procesos de cambio ya que se sabrá manejar el miedo y la incertidumbre.
  • Reducir los abandonos de puestos de trabajo por no sentirse apreciado, valorado profesionalmente y como persona. Por su parte, utilizar la inteligencia emocional para aumentar la autoestima personal por encima de las experiencias laborales, ya sean positivas o negativas, se traducirá en un incremento en la satisfacción personal y el rendimiento en general.

Pero, esto no quiere dar a entender que la inteligencia emocional por sí sola puede garantizar el éxito en los entornos de trabajo. Contar con inteligencia emocional no significa saber usarla, por ejemplo, imaginemos una persona con un gran registro de notas musicales en su voz, pero que no ha recibido nunca lecciones de canto. Por muchas cualidades que tenga, sin formación musical específica lo más seguro es que no llegue a tener éxito en el campo de la música como cantante.

Las emociones de los trabajadores tienen un abordaje estratégico que está presente en las principales grandes empresas, pero que curiosamente parecen  poco reconocidas o valoradas en las empresas de menor magnitud. ¿Tú qué opinas?

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