Orígenes y precursores de la hipnosis

Contextualizar la hipnosis no es una tarea sencilla ni puede datarse en un momento concreto de la historia a partir del cual empezase a practicarse. Los procesos hipnóticos suceden desde los inicios de la humanidad y existen numerosas evidencias que nos afirman que han sido utilizados por diversas culturas y civilizaciones con fines curativos desde la Antigüedad.

Por otra parte, los estados hipnóticos también se pueden experimentar en situaciones cotidianas, por ejemplo, al estar simplemente inmersos en nuestros propios pensamientos durante una reunión o incluso al sumergirnos profundamente en la lectura de un libro. 

El origen de la palabra hipnosis proviene de la mitología griega, en la que “hypnos” significa la personificación del sueño. Esta divinidad era hijo de Nix, diosa de la noche, y de Érebo, dios de la oscuridad y la sombra. Tuvieron mil hijos llamados Oniros, encargados de los objetos inanimados que aparecen en los sueños humanos. Entre ellos destacó Morfeo por ocuparse del contenido animado de estos. Por su parte, el sufijo “sis” hace referencia a una acción, un proceso o un estado irregular, que en este caso alude al adormecimiento. 

Hechas estas precisiones etimológicas, la respuesta más acertada a qué es la hipnosis sería: es un estado alterado de conciencia, auto o heteroinducido, en el que se aprecian cambios tanto psicológicos como fisiológicos. Este estado de conciencia alterado, también conocido como trance o estado hipnótico, se sitúa entre el consciente y el inconsciente, en un punto medio denominado subconsciente. 

La sugestión tiene lugar desde que los humanos comienzan a comunicarse y se va desarrollando hasta derivar en la hipnosis. Como hemos anticipado anteriormente, casi todas las culturas han utilizado estos procedimientos con fines curativos o en ceremonias y rituales. Los primeros documentos escritos de los que se tiene constancia datan del año 1500 a.C., en el Egipto antiguo, donde se refleja en el denominado Gran Papiro Harris cómo los adivinos empleaban métodos hipnóticos.

También encontramos antecedentes documentados de esta técnica en la antigua Grecia, donde era utilizada por sacerdotes, hierofantes, consultores de oráculos, curanderos o incluso por filósofos tan relevantes como Platón y Aristóteles. Los grandes maestros de la filosofía occidental proponen la sugestión como medio para obtener el orden y la armonía de la que carece el enfermo, la retórica como persuasión verbal o la poética a modo de tratamiento psicológico. 

Durante la Edad Media se persiguió y se prohibió el ejercicio de la hipnosis por la relación establecida por las autoridades de la época con la brujería y el satanismo, sin embargo, a pesar de ese periodo oscuro de la historia para tantos y tantos avances científicos o culturales, muchos sabios, curanderos y la mayoría de civilizaciones, desde los mayas, los aztecas o los egipcios, han utilizado los estados hipnóticos con fines sanatorios, rituales o religiosos.

Ya a partir del siglo XVII, diferentes intelectuales, filósofos y médicos se interesan y comienzan a estudiar nuevamente la hipnosis, esta vez de una forma más profesional, analítica y científica. Por lo tanto, podemos señalar a los siguientes teóricos como los precursores modernos de la hipnosis:

1) Franz Anton Mesmer (1734-1815)

Formuló la Teoría del Magnetismo, que defendía que el ser humano irradiaba una energía similar a la de otros cuerpos y que esta podía transmitirse de unos seres a otras. Utilizó imanes con los que controlaba la fuerza magnética y usaba poderes curativos. Este doctor en Filosofía y Medicina fue muy criticado por apartarse de las enseñanzas sanitarias tradicionales. Fueron sus discípulos e investigadores quienes descubrieron a posteriori que estos sueños magnéticos o mesmerismo tenían lugar por la sugestión, capaz de aliviar enfermedades psicosomáticas.

2) James Braid (1795-1860)

Se desvinculó de las sombras oscuras del mesmerismo mediante sus ideas sobre la naturaleza del trance y acuñó el término “hipnosis” formulando la teoría de que “la fijación sostenida en la mirada de una persona paraliza los centros nerviosos de los ojos, destruyendo el equilibrio del sistema nervioso y produciendo el estado onírico”. Cuando tiene lugar esta situación que bautiza como “sueño nervioso”, el sistema nervioso se encuentra en una situación peculiar en la que puede ser invadido por artilugios artificiales. Esta condición es diferente al sueño común y niega que sea inducida por influencias magnéticas. 

3) Jean-Martin Charcot (1825-1893)

Estaba especialmente interesado en investigar las raíces y las causas de la histeria. Señaló que el origen de esta enfermedad procedía de problemas más psicológicos que neurológicos. Trataba a sus pacientes con histeria reduciendo sus síntomas a través de la hipnosis, siendo uno de los pioneros de la hipnoterapia y el estudio de la neurología. Redactó un informe en el que dividía la hipnosis en tres estados: letárgico, cataléptico y sonambulismo. Lo envió a la Academia de Medicina de París y esta técnica fue reconocida por primera vez en el ámbito científico. 

4) Sigmund Freud (1856-1939)

El padre del psicoanálisis aportó la convicción de que el enfermo cuenta con todos los elementos necesarios para su curación, siendo muy importante la libertad en su expresión para ayudar a liberar su inconsciente. Este alumno de Charcot profundizó en los cimientos de la conciencia y el estado hipnótico y abogó por los procesos mentales ocultos en el subconsciente para apoyar su teoría psicoanalista. Utilizó la hipnosis como método terapéutico durante la primera década de su actividad profesional. “Nosotros, los psicoanalistas, tenemos derecho a proclamarnos sus legítimos herederos y no olvidamos todo el estímulo y todo el esclarecimiento teórico que le debemos”, afirmó refiriéndose a la hipnosis en Conferencias de introducción (1917). 

5) American Society of Clinical Hypnosis (1957) y European Society of Hypnosis in Psychotherapy and Psychosomatic Medicine (1978)

Ambos entes persiguen promover la aceptación e intensificar la presencia de la hipnosis en la actividad científica terapéutica y experimental, además de actuar como comunidad en la que pacientes y profesionales compartan conocimientos y experiencias. Defienden una hipnosis clínica que ayude al paciente a comprender, aceptar y manejar ciertas situaciones desagradables, reduzca su estrés o incluso le ayude a gestionar adicciones y trastornos. 

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