Los niños y el uso de las pantallas durante la cuarentena

¿Sabes que, desde que se cerraron los colegios, se estima el aumento de la actividad en línea de los menores en un 180%?

Si tanto niños como mayores tenemos clases o trabajo online, necesitamos contactar con amigos o familiares a través de vídeollamadas, nos conectamos para seguir rutinas de deportes o clases de yoga o zumba, vemos series, películas, leemos, nos informamos,… a través del ordenador o el móvil, ¿resultan preocupante estos hábitos aunque solo sean de manera coyuntural en uno o dos meses?

Todos hemos escuchado recomendaciones de psicólogos y expertos en educación sobre la necesidad de que padres y adultos gestionen, limiten o controlen en mayor o menor medida la conectividad y las pantallas pero ¿cómo hacerlo posible cuando el coronavirus nos está impulsando a introducir dispositivos móviles en todas nuestras actividades?

Alguno de los consejos y pautas que debemos tener en cuenta en la actual situación siguen siendo:

✅ Hasta los dos años, nada de pantallas de ningún tipo aunque, en la circunstancia actual en que asumimos la responsabilidad de quedarnos en casa es necesario diferenciar un uso para relacionarnos con el entorno familiar, por ejemplo videollamada a los abuelos o a los primos, de un uso con finalidad educativa o de entretenimiento. → No hay que olvidar que el cerebro humano está diseñado para desarrollarse en un mundo real y social, no en un mundo virtual y que, por tanto, un desarrollo cognitivo infantil adecuado necesita estímulos reales.

Más allá de los dos años las actividades en pantalla que planteemos a nuestros pequeños deben ser lo más activas posibles, por ejemplo, es preferible juegos que ver un video y, en cualquier caso, estar nosotros con ellos mientras lo usan y ofrecerles contenidos adecuados a su edad.

El código PEGI nos ayuda a conocer el tipo de contenido y la edad recomendada de los videojuegos siendo recomendable, en cualquier caso, instalar una app de control parental que nos permita limitar el acceso a según qué plataformas e información así como el tiempo de conexión.

Que no se aíslen para conectarse, sino que lo hagan en espacios comunes. Acompañarlos en el tiempo en que se dedican a navegar para poder guiarlos hacia contenidos adecuados y positivos así como inculcarles que no deben creer todo lo que ven en internet. Hay que educarlos en la búsqueda de fuentes fiables y en la corroboración de información, máxime en relación a las noticias que en una situación como la actual pandemia pueden hacer que se preocupen aún más.

No utilizar la cuarentena para romper los límites habituales con respecto a normas previamente establecidas, por ejemplo si el tiempo máximo para la consola estaba limitado, el consejo es que siga limitado.

En el tiempo diario de uso de dispositivos digitales, las recomendaciones nos dicen que no se debería superar las dos horas diarias pero, la actual situación de excepcionalidad requiere no ser tan estrictos.

  • Hasta los 2 años debemos evitar la exposición a las pantallas.
  • De los 2 a los 5 años se tiene que limitar entre media y una hora al día, siempre que los contenidos sean adecuados
  • Desde los 5 a los 12 años es necesario acompañarles y supervisarles siempre, pudiendo estar entre hora y media a dos horas al día.

Con adolescentes hay que ayudarles a gestionar adecuadamente el tiempo y uso responsable ya que, según van creciendo su nivel de autonomía es mayor. Con adolescentes puede ser adecuado ayudarles a planificarse en el tiempo conectado, por ejemplo en una determinada hora atender las redes sociales en lugar de hacerlo cada poco.

Igual ocurre con el teléfono y las tareas escolares. Aunque ahora el trabajo escolar desde casa requiere conectividad, siempre que así sea posible, se aconseja que durante las tareas escolares no se tenga el móvil y que se acceda a este a través del ordenador o la tableta.

Sin embargo, no hay que olvidar que el peligro de desarrollar conductas adictivas y situaciones de riego se puede agravar en el confinamiento por lo que habrá que estimular a los niños para que después de estar gran parte de su tiempo conectados para tareas escolares, en videoconferencias con familiares y amigos, en redes sociales o en videojuegos, dediquen un tiempo a ocio offline y a ocio en familia.

Los adultos somos modelos. Si los adultos diferenciamos en las nuevas tecnologías entre el uso lúdico y el trabajo, si hacemos un uso moderado, si priorizamos las actividades offline, si durante las reuniones familiares las pantallas quedan en un segundo plano,… ofreceremos como adultos un ejemplo que resulta imprescindible y es, probablemente, lo mejor que podemos hacer.

Estas son algunas de las recomendaciones que esperamos te resulten útil ya que, aunque esta situación especial también pasará, la conectividad y el uso de las tecnologías serán cada vez más presentes.

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