Modelos de Gestión Cultural

Por modelo de gestión cultural se entiende aquel marco teórico que sirve de referencia para que, desde las entidades o agentes culturales puedan administrar su bien o servicio cultural con unos objetivos determinados.

Sin embargo y, por la necesidad de ir incorporando los nuevos hábitos de consumo cultural y las nuevas expresividades culturales, los modelos de gestión en este ámbito requieren de continuas adaptaciones por lo que, a diferencia de otros sectores que han configurado modelos de gestión consolidados, la gestión cultural no posee un modelo que le sea propio.

Aunque parecería clara la clasificación de modelos de gestión atendiendo a los diferentes agentes culturales: modelo público, modelo privado y modelo asociativo, esta clasificación simplifica y no se corresponde con la realidad. Por ejemplo, contenidos culturales que se creía que solo se podían gestionar desde modelos públicos como patrimonio arqueológico actualmente están en manos de asociaciones o del sector privado.

En gestión cultural será el propio gestor el que debe construir su modelo de gestión en base sobre todo del desarrollo normativo y legislativo del sector aunque también según sea el contexto, por ejemplo la situación socioeconómica o la oferta y demanda.

También hay que tener en cuenta las relaciones que se establecen entre el contenido cultural: libros, cines, teatro, música, patrimonio,… y el modelo de gestión. Así por ejemplo, ciertos productos culturales (libro, disco, etc…) quizás es más conveniente que se realice su gestión desde modelos industriales, la gestión de la participación, promoción etc… quizás es más conveniente que se realice desde el asociacionismo y la gestión del patrimonio, cultura documental,… se ve más conveniente se gestione desde las estructuras de la administración.

Atendiendo a la metodología de la gestión encontramos que actualmente se ha pasado de un modelo de gestión más o menos hegemónico, normalmente de carácter, institucional y basado en los principios de conservar, preservar e informar a una variedad de modelos de gestión cultural. Entre ellos destacamos:

Modelo orientado al desarrollo económico

Se fundamenta en un alto grado de sintonía entre el contenido cultural y el contexto.

Suele integrarse en una estrategia más amplia, encargada de promocionar o promover el desarrollo económico en un territorio, un sector productivo o una administración.

Habitualmente las actividades culturales aparecen fuertemente vinculadas con actividades paralelas, especialmente el turismo o el sector servicios.

Como instrumentos de gestión cuenta con instrumentos y herramientas provenientes de la economía que le permiten objetivar, a través de indicadores, los resultados de determinadas acciones que sirven de base para la planificación de estrategias.

Modelo orientado a la comunicación

El objetivo básico que guía la gestión es la obtención de unos índices de presencia y notoriedad en determinados medios de comunicación que hayan sido previamente establecidos por la estrategia de cada organización, entidad, unidad o estructura desde la que se realiza la gestión cultural.

Este modelo, al igual que el anterior corre el riesgo de convertir el medio en fin, es decir, limitar la práctica de la gestión cultural a un único criterio válido: en este caso la rentabilidad mediática y en el anterior la rentabilidad económica.

Modelo orientado al marketing

En este modelo la gestión cultural se aborda directamente desde una perspectiva mercantil y no solo desde la producción sino desde la línea del consumo: comunicación, difusión, venta, promoción,… centrándose la atención en el último eslabón de la cadena, el consumidor, prescriptor o cliente del producto cultural.

En la gestión cultural orientada al marketing el objetivo es alcanzar aquellos segmentos de mercado para un determinado producto cultural, gestionando para ello con técnicas e instrumentos provenientes del marketing y publicidad.

Modelo orientado al patrocinio

El objetivo básico de la gestión cultural es la obtención, captación y generación de recursos propios. Así, la gestión como tal no parte a priori de unas premisas determinadas, ni de unos objetivos, ni de una estrategia, condicionándose a los recursos obtenidos, en función de los cuáles se planifican las acciones.

Aunque este modelo, al menos en su estado puro en el que se condiciona la planificación cultural a los recursos obtenidos está actualmente superado, el patrocinio como tal es considerado un elemento de la gestión cultural cada vez más importante.

Modelo orientado a la participación social

Se trata de un enfoque de gestión más reciente que tiene como parámetro fundamental una serie de intangibles como el reforzamiento de un determinado tejido social o cívico, la integración de un determinado colectivo o comunidad desfavorecido por algún motivo, o la implicación en general de cualquier grupo de personas en torno a un proyecto o un espacio cultural.

Modelo orientado a los contenidos

El elemento clave de la gestión es el contenido cultural. Se trata de un modelo que aboga por una vuelta a los contenidos culturales desde la vertiente emocional, aspecto que, aunque resulte chocante es muy poco tenido en cuenta en determinados modelos de gestión cultural como puede ser el orientado al consumo o a la financiación.

Así, en este modelo el contenido cultural aparece como el elemento clave de la gestión cultural siendo también el elemento diferenciador de la calidad en la gestión ya que la premisa fundamental es que, desde el momento en que se parta de un buen contenido cultural, los demás elementos vendrán casi por añadidura, es decir, existirán impactos económicos y sociales, se obtendrán adecuadas fuentes de financiación,…

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