Los efectos de la exposición de los niños a la televisión, tablets o móviles

Los datos disponibles actualmente apuntan a un efecto negativo del consumo masivo de programas de vídeo y televisión cuando tiene lugar en los primeros años de vida.  Los efectos negativos se hacen notar en el desarrollo del lenguaje, la inteligencia y sobre todo en la atención. En lo que respecta a niños mayores y adolescentes la influencia negativa se hace especialmente patente en áreas como rendimiento académico, lenguaje, atención, sueño y conductas agresivas.

Efectos del consumo masivo de programas de vídeo y TV:

Estos efectos pueden deberse a varias razones:

  1. Las propias características de los dispositivos audiovisuales hacen que se produzca una sobre estimulación exclusivamente en el sentido visual y el auditivo, por ejemplo, los sonidos bruscos, los rápidos cambios de planos y luces llamativas,…Esta sobre estimulación parcial en un sistema nervioso central que está terminando de formarse  afecta e interfiere en el desarrollo equilibrado del mismo.
  1. El tiempo dedicado a los dispositivos audiovisuales les priva de otro tipo de actividades y, entre ellas del juego interactivo con un adulto.En los primeros años, mediante el juego adaptado a la edad y el nivel de maduración del niño se desarrolla el lenguaje y la capacidad de razonamiento, planificación, organización y toma de decisiones. También la curiosidad, la creatividad o la confianza.  Y, por supuesto, el vínculo afectivo entre padres e hijos.
  1. Los valores. El tema de los valores se relaciona con los contenidos de los programas y, aunque esto tiene que ver más con los valores familiares hay que tener en cuenta que, tanto el contenido de los programas como el contexto en el que se ve la televisión influyen en su desarrollo.Así, en cuanto al contenido los datos indican que son especialmente perjudiciales aquellos programas violentos o con mucha acción que generan una gran sobre estimulación. En relación con el contexto, las consecuencias más negativas serían cuando el niño ve la televisión solo y de forma muy pasiva.
  1. No ofrecen una noción real de tiempo y espacio lo que influyen en el desarrollo de la orientación espacio-temporal. Aunque a primera vista nos pueda parecer que esta relación no pueda ser importante resulta clave para el desarrollo infantil y, así por ejemplo, los primeros aprendizajes de la lectoescritura se encuentran relacionados con la orientación espacial. Las tablets y los smartphones son más perjudiciales ya que en estos son los propios niños los que los manejan los tiempos: de encendido, de apagado, para ir hacia adelante, hacia atrás,… con lo cual es menos real aun, dándoles incluso mayor sensación de inmediatez.

Entonces ¿no pueden ver los niños la televisión?

La posición de la Academia Americana de Pediatría (AAP) es rotunda: evitar la exposición a pantallas (televisión, móviles, tablets, ordenadores,…) antes de los 2 años de edad.  El cerebro del niño se desarrolla rápidamente durante estos primeros años y los niños aprenden mejor de las interacciones con personas.

Más allá de los 2 años los programas de televisión o contenidos interactivos adecuados a la edad y diseñados de forma educativa pueden ser beneficiosos. Así, para los más mayores se recomienda crear zonas libres de pantallas limitando la exposición combinada a un máximo de dos horas (separadas) siempre que el contenido sea de calidad y adecuado a su edad.

Recomiendan eliminar pantallas en los dormitorios de los niños y apagar la televisión durante las comidas. Y, en cualquier caso que actividades como leer un libro, jugar o hacer ejercicios no deberían ser reemplazadas por horas frente a pantallas.

Un estudio que nos da que pensar.

Este interesante estudio ha sido llevado a cabo por el pediatra aleman Peter Winterstein y se centraba en valorar los efectos del tiempo de exposición a la televisión en la capacidad intelectual de los niños. El estudio fue realizado a casi dos mil niños de entre 5 y 6 años de edad, todos de escuelas públicas, y a los que se le pidió que dibujaran una figura humana. Posteriormente, se analizaron los resultados en función del tiempo que los niños veían habitualmente la televisión.

Como resultado, los dibujos que aparecen en la zona superior han sido realizados por niños que pasan menos de 1 hora al día viendo el televisor; los de la zona inferior son de niños que pasan más de 3 horas al día viendo el televisor.

Para los expertos en psicología y neurociencia la capacidad para dibujar refleja las habilidades intelectuales del niño. Los dibujos bien organizados, proporcionados y con detalles suelen reflejar la propia capacidad del cerebro para observar, sinterizar y organizar sus propios pensamientos, aunque no siempre ocurre así; también hay niños brillantes que dibujan «regular».

Es totalmente normal y no tienen ningún riesgo si los niños ven la tele con moderación, sin embargo, todos sabemos que la mayoría de los niños entre 0 y 6 años pasan más tiempo viendo la TV del que sería beneficioso para su desarrollo.

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