La psicomotricidad: beneficios e ideas de circuitos

Cuando hablamos de la motricidad nos referimos al dominio que el ser humano es capaz de ejercer sobre su propio cuerpo. Este concepto también hace referencia a la facultad que tiene nuestro sistema nervioso central de provocar contracciones musculares. Es por ello que la motricidad va más allá de la reproducción de movimientos y gestos, ya que tiene que ver con la manifestación de intencionalidades y personalidades, que es lo que denominamos como psicomotricidad.

Habitualmente, solemos relacionar el término la motricidad con el juego, ya que es una dinámica donde se van mezclando los estímulos y las experiencias adquiridas con anterioridad, generando movimientos cada vez más coordinados y elaborados.

Este concepto, que se va desarrollando de forma progresiva en los niños y niñas más pequeños, se divide en dos aspectos. Por un lado, tenemos la motricidad gruesa, que hace referencia a movimientos amplios y que está relacionada con la coordinación general y visomotora. Y por el otro lado, la motricidad fina, la que corresponde a los movimientos más precisos y que requieren una mayor destreza.

Beneficios de la psicomotricidad

La psicomotricidad desarrolla distintos beneficios a nivel físico, cognitivo y psicológico, que los niños y las niñas van adquiriendo a medida que practican distintas actividades, y educa las capacidades sensitiva, perceptiva, representativa y simbólica. Repasamos algunos de los beneficios que su desarrollo y estimulación tienen para los más pequeños:

  • Aprenden a dominar sus movimientos: cada persona tiene diferentes habilidades, algunos tienen unas aptitudes más desarrolladas en un aspectos concreto y otros en otro diferente. Sin embargo, cada uno desarrolla sus movimientos a su ritmo, pero es importante que aprendan a dominarlos.
  • Desarrollan su percepción de los objetos: los niños conocen el mundo desde una perspectiva propia, de modo que los objetos son una parte muy importante de este proceso de descubrimiento. En los juegos se dan cuenta de para qué sirven o en qué pueden ayudarle los objetos que hay a su alrededor.
  • Mejoran su memoria, atención y concentración: este beneficio está directamente relacionado con el anterior. Cuando se dan cuenta de todo lo que existe y está presente en su entorno, su memoria, su atención y su concentración aumentan, del mismo modo que lo hace el número de preguntas para resolver sus dudas.
  • Trabajan en equipo: de manera general, los obstáculos de la vida no pueden resolverse por nuestra cuenta, ya que necesitamos de otras personas para lograr nuestros objetivos. Esto es un hecho que se practica desde la infancia y cada juego enfocado en este sentido busca poner en marcha el mejor trabajo en equipo posible.

Ideas de circuitos

Crear un circuito de psicomotricidad es una actividad infantil que puede convertirse en una actividad lúdica adaptada a los más pequeños. Los niños y las niñas podrán recorrer el circuito tantas veces como quieran y en él podrán andar, subir y bajar diferentes obstáculos y desplazarse de la manera que más les guste o estimen más oportuna.

En este tipo de actividades motoras se pretende mejorar la puntería, aumentar la agilidad y trabajar el control postural. Además, se harán otros ejercicios para relacionar el cuerpo y el entorno y tener un mayor valor de la identidad propia. Estos son los pasos a seguir para crear un circuito de psicomotricidad básico:

  1. En primer lugar, colocaremos dos picas a modo de puente separadas entre sí por un metro de distancia. En esta actividad, deberán pasar por la primera barra de picas por debajo y por la siguiente, pasarán por encima.
  2. A continuación, se encontrarán con una fila de aros de diferentes colores: azul, amarillo, rojo y verde. En los aros de los dos primeros colores, tendrán que saltar con las piernas abiertas y en los aros de los dos colores restantes con las piernas cerradas.
  3. Para terminar el circuito, se encontrarán con aros más pequeños que tendrán que encestar dentro de un cono.

Una vez hemos hecho la idea de circuito, podemos observar que estos juegos, que además poseen múltiples variantes, son actividades divertidas para los más pequeños y que les ayudan a descubrir el mundo y su motricidad y psicomotricidad desde una forma mucho más dinámica. A pesar de que los ejercicios para estimular la psicomotricidad cada vez se aplican en más aulas e incluso en la asignatura de educación física, este tipo de juegos, como hemos visto, también se pueden realizar en los hogares con diversos materiales de una forma sencilla.

FORMACIÓN RELACIONADA: Curso de Psicomotricidad Infantil

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