El dietista-nutricionista, una asignatura pendiente en la sanidad pública

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la tendencia actual del cuidado de la salud es alcanzar su máximo potencial a lo largo de la vida de las personas, priorizando prevención y promoción frente a la curación. Por lo tanto, la meta principal de las políticas de salud debe perseguir la disminución de la incidencia de las principales enfermedades, anticipándose a ellas con un estilo de vida saludable. La mayoría de los sistemas nacionales de salud incluyen aspectos dietético-nutricionales en sus estrategias para la promoción de la salud y el tratamiento de enfermedades. 

En España, el Sistema Nacional de Salud (SNS) integró la figura del dietista-nutricionista solo en 2015. De esta manera se reconoce por primera vez dicha categoría profesional dentro del sistema público español, sin embargo, no se enmarca dentro del contexto nacional sino del autonómico, siendo competencia del gobierno de cada Comunidad Autónoma la inclusión de los expertos en alimentación y nutrición en su sistema sanitario regional. 

El Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía (CODINAN) lleva más de cinco años solicitando a la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía la creación de la categoría profesional de Dietista-Nutricionista en el Servicio Andaluz de Salud. El Decano de este Colegio, Luis Juan Morán Fagúndez, asegura que “es primordial la incorporación del colectivo a las unidades de nutrición hospitalaria para colaborar junto con los profesionales sanitarios que actualmente integran estos equipos”

Los dietistas-nutricionistas actualmente no colaboran junto a médicos, enfermeros, auxiliares, bromatólogos, etc. Por ello, Morán sostiene que “también urge incluir esta figura en otras unidades asistenciales como pueden ser Alergología, Cardiología, Aparato Digestivo, Nefrología y Diálisis, Oncología, Pediatría o Atención Primaria”. Esta última es la principal herramienta de promoción y prevención de la salud, además de tratamiento en muchas ocasiones. 

CODINAN trata de concienciar siempre desde la evidencia disponible, utilizando datos que destaquen la importancia de tener buenos hábitos alimentarios y demuestren su incidencia en la salud y calidad de vida. En este sentido, la OMS establece que siete de las diez causas principales de defunción en 2019, antes de la pandemia, fueron enfermedades no transmisibles. La mayor causa de defunción es la cardiopatía isquémica, seguida del accidente cerebrovascular y de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. 

Por otra parte, la diabetes se ha convertido en una de las diez causas principales de fallecimiento, aumentando un 80% en los últimos veinte años. Los riesgos que aumentan las posibilidades de padecer enfermedades no transmisibles son, de menor a mayor, el aumento de la tensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, la diabetes y la hiperlipidemia. 

Paralelamente, esta institución promueve la toma de conciencia sobre la Desnutrición Relacionada con la Enfermedad (DRE). Se trata del deterioro del estado nutricional debido al curso de alguna enfermedad. En este caso, los datos que aportan estiman que uno de cada cuatro pacientes ingresados en el hospital está en riesgo de desnutrición y que la estancia hospitalaria de dichos enfermos es más prolongada además de más propensa a la aparición de complicaciones. Asimismo, estas consecuencias conllevan un sobrecoste de hasta el 50% adicional respecto a los pacientes no desnutridos. 

Morán afirma que “los dietistas-nutricionistas somos una inversión en salud” y añade que un gran número de estudios internacionales han demostrado los beneficios en términos de coste-eficacia que conlleva la implantación del colectivo en el sistema público de salud. A pesar de ello, “todo dependerá de la voluntad política”, asegura el Decano, “ya que serán los encargados de materializar una igualdad efectiva de la población que garantice la disponibilidad de servicios nutricionales de forma gratuita para todos los colectivos y especialmente para aquellos que no puedan permitirse el coste de las consultas privadas”.

De igual manera, Morán considera absolutamente inadmisible que un paciente intervenido o con un tratamiento crónico por una patología pueda “irse a casa con una simple fotocopia con unas escuetas indicaciones de cómo debe ser su alimentación”. Reclama una individualización del tratamiento nutricional de los pacientes por parte de los profesionales expertos y formados para desempeñar esta tarea. 

En Andalucía, el Colegio de Nutricionistas participa como agente social implicado e normativas relacionadas con alimentación, nutrición y dietética ya que, por ley, la Junta de Andalucía está obligada a comunicar cualquier normativa relacionada con esos temas al Colegio Profesional. “No obstante, y aunque suene sorprendente, no hay dietistas-nutricionistas en los equipos de salud pública y promoción de la salud de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía”, asegura Luis Morán. 

A pesar de ello, cuentan con varios planes integrales relacionados con este área como son el Plan de Actividad Física y Alimentación Equilibrada y el Plan Integral contra la Obesidad Infantil. Estos proyectos no integran la figura del dietista-nutricionista en sus equipos y tampoco están incluidos en la Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía. “¿Se imaginan que el Plan Integral de Oncología de Andalucía no contase con especialistas en esa rama?”, pregunta el Decano. Por estos motivos, la institución sigue solicitando con énfasis a la Consejería de Salud y Familias la creación de la categoría profesional de dietista-nutricionista dentro del Servicio Andaluz de Salud.

A pesar de la lucha del Colegio de dietistas-nutricionistas, de los propios profesionales y, cada vez más, del conjunto de la sociedad por aumentar la presencia del colectivo dentro de hospitales públicos, actualmente su representación es ínfima. Rosa Benítez es una dietista-nutricionista que trabaja en el Hospital Virgen del Rocío dentro de la Cocina Central, elaborando dietas personalizadas, supervisando cinta de emplatado y manteniendo los ficheros de alimentación, entre otras funciones. Además cuenta con una consulta semanal de errores innatos del metabolismo en adultos.   

Benítez cree que, a pesar de que la evolución de la profesión ha sido lenta, han demostrado día a día su valía, aunque reconoce lo mucho que falta por seguir avanzando dentro del sistema público, “desde atención primaria hasta educación, pasando por la divulgación seria, profesional y constante”. Esta nutricionista aspira a que finalmente pasen a formar parte de un equipo completo de Endocrinología y Nutrición que trabaje de manera multidisciplinar y diaria, pasando por todas las plantas para la asignación de dietas y siendo la alimentación una parte fundamental y completamente integrada y coordinada del tratamiento de cada paciente.

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