Desmontando algunos mitos sobre el mindfulness

La esencia del mindfulness consiste en prestar atención de forma consciente al momento presente, reconocer lo que está sucediendo mientras está sucediendo, aceptando activamente el fluir de la experiencia tal cual se está dando.

Quedarse solo con lo que experimentamos sin agregar nada más es lo que la práctica de mindfulness permite y, sin embargo,  algunas creencias generalizadas sobre qué es y qué reporta el mindfulness son erróneas y necesarias de aclarar antes intentar practicarlo en nuestro día a día:

1) El Mindfulness no es una técnica de Relajación basada en la Respiración

La relajación suele ser una consecuencia pero no un objetivo de la práctica de la Atención Plena.

El mindfulness es «simplemente» centrarse en el aquí y el ahora y, para ello se enfoca  la atención en la respiración o en otros focos de atención de nuestro cuerpo, con el objetivo de tomar conciencia de lo que nos pasa en este momento, y cómo nos está pasando.

La respiración se considera un “anclaje” para orientarnos hacia el presente, y dirigir nuestra atención justo al momento en el que estamos, ya que nuestra respiración sólo se puede realizar en el presente.

2) El Mindfulness no es una forma de dejar la mente en blanco

Por el contrario, el mindfulness consiste en mantener un alta atención sobre el presente, en ser conscientes de lo que pasa por nuestra mente, en reconocer las emociones que nos producen nuestros pensamientos en el momento actual,… y, una vez hecho esto, volver a enfocarnos en la respiración sin enjuiciar lo que haya pasado previamente ya que

3) El mindfulness no es un método para pensar en positivo

En el Mindfulness durante la práctica, tanto formal como informal, intentamos no valorar ni juzgar (positiva o negativamente) las situaciones, de este modo nos desprendemos de las expectativas y recuerdos asociados a las situaciones presentes o futuras, lo que nos permite vivir cada momento en sí mismo. No valorar el momento  nos permite concebir cada momento como único,  sin prejuicios ni expectativas que nublen la experiencia presente.

4) El Mindfulness no es una terapia de reducción del estrés

El Mindfulness en sí mismo no es una terapia. Aunque su práctica suele producir efectos beneficiosos en la relajación y disminución del estrés, deberá complementarse con otras herramientas en casos patológicos, y en ningún caso podemos decir que el Mindfulness sea un sustituto de tratamientos psicológicos o médicos.

El Mindfulness no busca salir de la realidad sino ser consciente de lo que ocurre en cada momento, y aceptarlo sin resistencia.

5) El Mindfulness debe practicarse únicamente cuando haya una situación de desequilibrio.

Muy al contrario, el hecho de mantener la práctica en las fases de bienestar nos ayuda a seguir estando presente en esos momentos sin juzgarlos, contribuyendo a regular nuestro estado de ánimo sin caer en la euforia cuando todo “va bien” o en la depresión cuando las cosas no son como quisiéramos. La práctica cotidiana del Mindfulness en definitiva nos ayuda a aceptar sin enjuiciar, cada una de las situaciones por las que pasamos a lo largo de nuestra vida.

6) Mindfulness no es una técnica esotérica, mágica o religiosa

Aunque en su inicio tuviera un origen religioso, hoy día su práctica está libre de connotaciones místicas y se dirige a conectar con la realidad presente en el aquí y ahora. Las razones de sus beneficios están sobradamente estudiadas y explicadas por la psicología y no hay razones mágicas detrás de sus logros.

La práctica del Mindfulness, que algunas personas creen que es aburrida y monótona, nos permite, en cambio, descubrir y ver con ojos de “principiante” lo que nos va sucediendo en nuestra vida cotidiana, con lo cual cobran una nueva dimensión cosas que de otro modo nos hubieran pasado desapercibidas.

No obstante, es muy importante acceder sin expectativas a la práctica del Mindfulness, ya que la aceptación de las cosas tal y como son, sin juicios previos (prejuicios) o posteriores, es una de las premisas básicas de esta técnica.

 Para empezar a practicar en la Atención Plena, te proponemos una serie de ejercicios:

Ejercicios para entrenar la atención plena:

  1. Cepillar tus dientes atendiendo a las sensaciones que percibes en cada momento durante el cepillado.

Si de pronto tu pensamiento se dirige hacia otro sitio, al darte cuenta de que está en otro sitio, lo retomas y vuelves a enfocarte en el cepillado y en las sensaciones que te provoca.

  1. Comer con atención plena

Procura, al menos en una comida al día, hacerla en silencio, sin poner televisión y sin tener el teléfono cerca, y prestando atención a cada trozo de comida que entra en tu boca. Mirando el aspecto de lo que vas a comer, saboreando cada bocado, reconociendo su consistencia, temperatura…

  1. Caminar de forma consciente

Al menos uno de los trayectos que realices a lo largo del día, puedes hacerlo de forma consciente, es decir, prestando atención a la posición de tu cuerpo al andar, al movimiento de tus brazos, a la zona de tus pies que apoyas sobre el suelo o lo que haces cuando los levantas para dar el paso, observa las cosas que salen a tu paso como si fuera la primera vez que las ves, el aspecto de los árboles, de las tiendas, o de las personas con las que te cruzas.

  1. Escuchar al que te habla

Muchas veces nos están hablando y estamos pensando en lo que vamos a contestar o en asuntos que nos importan más que la conversación que estamos teniendo.

Intenta a lo largo del día, al menos una vez, ser consciente de la conversación que tienes con una persona, escuchándolo con toda tu atención, sin juzgarlo, con una escucha plena.

  1. Dibuja, aunque sean garabatos

Enfócate en el papel y el lápiz y empieza a hacer trazos indeterminados, los que te vayan saliendo, sin intención de pintar nada en concreto, sin juzgar si lo que pintas es más o menos bonito o si está mejor o peor realizado. Simplemente está presente en lo que estás dibujando en cada momento, y cuando acabes, puedes romper lo que has hecho para que no tengas la tentación de enjuiciarlo posteriormente.

 

¿Has intentado atender con atención plena algún momento concreto? Nos gustaría conocer tu opinión o si conoces  algunas otras ideas ciertas o falsas en relación al mindfulness.

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