duelo en navidad

Consejos para afrontar el duelo en navidad

La Navidad y la despedida del año siempre se relaciona con reuniones familiares, con festejos pero, ¿qué hay que celebrar cuando se ha sufrido una perdida reciente? ¿no es normal que la persona que ha perdido a un ser querido en esta época deje de celebrar la navidad?  

Sin embargo las celebraciones en el trabajo, la música, luces, el ambiente navideño en las calles y en los medios de comunicación no sólo son imposibles de evitar sino que el contraste entre la melancolía de los que están viviendo un duelo y la alegría de muchos, hace aún más difícil y notoria la ausencia.

El duelo es un proceso natural del ser humano que se desarrolla tras una pérdida  y que, tarde o temprano hemos de afrontar todos.  Comprende varias fases a través de las cuáles vamos adaptándonos a la vida tras la ausencia de un ser significativo.

No obstante, no se trata de un proceso continuo, no se debe esperar estar mejor cada día de una manera lineal, sin sufrir recaídas, sino más bien un proceso de altas y bajas donde lo que sí se espera es que cada vez haya menos recaídas y éstas sean más leves en general, aunque haya excepciones. Una de ellas es, indudablemente, la primera navidad.

Cuando estamos en duelo, la navidad nos enfrenta a una multiplicidad de desafíos emocionales: tristeza, nostalgia, rabia, impotencia, frustración,… y, aunque las ganas de compartir y celebrar la navidad parece que pierde todo el sentido, estas emociones tienen una función básica para el proceso de duelo.

Nos avisan de que «algo en nuestro interior» no está bien y nos empuja a adoptar posturas que nos permitan poner mal a ese malestar. Incluso cuando el origen de esas emociones negativas no tenga solución, no podemos volver a tener a la persona amada entre nosotros, sí podemos cambiar la actitud para sentirnos mejor con la pérdida.

Reconocer la dificultad del momento

A quienes atraviesan la primera Navidad sin un ser amado se les recomienda, en primer lugar, reconocer la dificultad del momento. Es habitual que desde tiempo antes de las festividades se experimente gran ansiedad al pensar cómo serán este año las celebraciones sin la persona que falleció y que siempre se observe una tendencia a querer evadir ese tipo de situaciones.

Sin embargo, evadir estas situaciones por miedo a sufrir no sería la mejor opción ya que solo estaríamos posponiendo la elaboración del duelo. En estos momento y, en general, en todas las fechas señaladas como cumpleaños, aniversarios, celebraciones familiares,… se debe hacer un esfuerzo por intentar aprovechar ese momento,  sabiendo que será duro, y verlo como una oportunidad para avanzar en el proceso de recuperación de la pérdida.

Así, el actuar como si nada hubiese pasado o, por el contrario, intentar suprimir la Navidad reflejan los intentos que hace la persona por afrontar en un momento temporal como las navidades su duelo. Se trata, no obstante, de estilos de afrontamiento que generan un alivio a corto plazo pero, a su vez, perpetuán el sufrimiento ya que contribuyen a obstaculizar el proceso natural de duelo y la recuperación.

Consejos para afrontar el duelo en Navidad

Algunos consejos para afrontar la Navidad en duelo, entendiendo que la ausencia es grande y que no podemos esperar a que pase sin más ya que, en algún momento hay que afrontar fechas señaladas sin él o ella son:

Respetar las emociones

Aunque no hay dos duelos iguales y, quizás haya pasado ya un tiempo desde la pérdida y seamos capaces de sobrellevar estos días  haciendo un esfuerzo, el caso es que, la ausencia de un ser querido se hace, si cabe, un poco más presente en Navidad y afloran nuevamente sentimientos que parecían estar «superados». Sé paciente con tus emociones: permítete hablar de tus sentimientos sin tenerles miedo, llorar a ratos y disfrutar otros…

También hay que respetar las emociones y el proceso de duelo de los demás familiares ya que habrá personas que parecen indiferentes, otras que prefieren hacer multitud de cosas para no pensar, otras que necesitan llorar,… Es importante respetar las diferentes formas de afrontar una pérdida recordando que no siente más dolor quien más llora, ni viceversa.

Déjate ayudar. Rebajar el nivel de estrés en los días previos

Tanto a nivel práctico: planificar comidas, encuentros, compras,…  como a nivel emocional,   aparecerán momentos difíciles. Permite a familiares y amigos que te ofrezcan su ayuda. Es bueno apoyarse en las gente que tenemos cerca comentándoles nuestros miedos y preocupaciones, pidiéndoles compañía y ayuda.

Además, tanto en duelo como no, los preparativos de navidad hace que se llegue a las fechas señaladas con mayores niveles de ansiedad, cansancio y estrés lo que provoca una intensificación de las emociones. Resulta buena idea planificar momentos de calma y auto cuidados, implantar o no olvidar rutinas como la meditación, la conexión con la naturaleza,… que nos permitan enfrentar estos momentos con un poco más de serenidad  y paz interior.

Rituales

Aunque en nuestra sociedad las manifestaciones en las que se simboliza al familiar fallecido no son muy habituales, realizar un ritual por un ser querido que no está ya físicamente hace que, de alguna manera, pueda seguir estando presente. Puedes encender una vela el día de Navidad en su honor, poner un adorno especial en el árbol que lo represente, escribirle una carta, escuchar su canción preferida, hacer su comida favorita… Estos rituales se pueden hacer en solitario o con el resto de la familia, pero sobretodo, deben ser voluntarios, no te obligues a hacer algo para lo que no estés preparado y, sobre todo, te haga sentirte mejor.

Tras la pérdida de un ser querido, Navidad es una fecha especialmente difícil. Es un tiempo de recuerdos, pero que no tienen por qué estar centrados en “lo que se ha ido y nos falta” sino que también podemos centrarla en las enseñanzas y las experiencias que compartimos con esa persona, las veces que reímos juntos,…  Recordar y agradecer los buenos momentos compartidos con el ser querido fallecido es  una herramienta terapéutica que nos ayuda a seguir progresando en nuestro camino de duelo.

«En algún momento de la vida, vas a perder a alguien con cuya ausencia no podéis vivir, y tu corazón se va a romper en mil pedazos. Y la mala noticia es que nunca vas a recuperarte completamente de la pérdida de ese amado. Pero esta es, también, la buena noticia. Vivirá para siempre en tu corazón roto que no se repara. Y uno sobrevive. Es como tener una pierna rota que nunca se recupera del todo, y siempre duele un poco cuando la temperatura baja. Pero uno aprende a bailar con la cojera.”

Anne Lamott

Deseando de todo corazón que todos los que estáis viviendo esta situación encontréis la manera de afrontar estos días, un abrazo muy fuerte y… feliz navidad.

 

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