Comunicación con Personas Mayores

Comunicación con personas mayores

Teniendo como punto de partida que los efectos de la edad sobre la capacidad comunicativa son más patentes en la expresión lingüística que en la vertiente comprensiva de la comunicación y que, además, el rendimiento comunicativo se mueve en un continuo entre un envejecimiento normal y un envejecimiento patológico donde la mayoría de las personas mayores conservan una adecuada capacidad comunicativa, hay ciertas características que influyen en la comunicación con personas mayores.

En el envejecimiento aparecen una serie de factores que no suelen afectar a la comunicación de personas más jóvenes como las dificultades de audición y de visión, los problemas de atención y de memoria, el enlentecimiento motor, los problemas dentarios y de deglución o la respuesta a la medicación y así, en una vejez normativa, sin déficit ni demencias, los procesos que se ven más afectados son:

Léxico

Dependiendo del nivel cultural, reconocen y comprenden tantas palabras como los jóvenes o incluso más, aunque aumentan las dificultades para encontrar una palabra concreta y el tiempo de reacción dedicado a ello, el llamado fenómeno de “en la punta de la lengua”. Esto parece indicar que el problema es más en la ejecución que en la competencia. Se suelen presentar mayores dificultades de denominación de nombres propios que de nombres comunes, especialmente en las personas de más edad.

En la demencia tipo Alzheimer las primeras manifestaciones aparecen en el léxico, olvidan los nombres, merma la capacidad de comprender palabras o tienen problemas de denominación de objetos.

Sintaxis

Aunque la competencia sintáctica suele seguir siendo buena en los mayores, se ha comprobado que aumentan las dificultades en la comprensión, repetición y uso espontáneo de oraciones complejas. Esto puede estar relacionado con las dificultades en el funcionamiento de la memoria operativa y así, a partir de los 50-60 años el habla espontánea presenta un repertorio más estrecho de construcciones sintácticas, evitando las que requieren mayores demandas de memoria.

Discurso narrativo

Con respecto a la capacidad para contar o referir una historia o suceso se ha comprobado que las alteraciones que se producen en atención y en la memoria operativa están relacionadas con las dificultades que se producen en este ámbito. Sin embargo, las dificultades de razonamiento en los discursos comunicativos son menores cuando el nivel educativo de la persona es mayor, cuando la conversación trata sobre un tema especialmente motivador y emocionante o cuando se tienen muchos conocimientos en el área.

Igualmente, las diferencias debidas a la edad en el recuerdo de las ideas principales y de los detalles de un texto se presentan en personas de bajo nivel educativo, mientras que en niveles educativos superiores sólo se presentan deficiencias en el recuerdo de los detalles.

Otra problemática narrativa que suele asociarse a las personas mayores es la tendencia a salirse del tema de conversación ya que la reducida habilidad de los mayores para inhibir la información no relevante les hace muy difícil o imposible suprimir los pensamientos que se desvían del tema de conversación. No obstante, esta locuacidad no parece ser un fenómeno generalizado, sino que puede ser un hecho selectivo que depende del tema de conversación. Por ejemplo, en información autobiográfica la locuacidad es muchísimo mayor.

Voz

La voz, junto con la fluidez verbal, suele ser uno de los aspectos más afectados por la edad. Entre otros cambios se produce un enlentecimiento del ritmo del habla, una disminución de la intensidad, un incremento del tono de voz en varones y una ligera ronquera e incremento de la resonancia nasal.

Estos cambios son consecuencia natural del envejecimiento de los órganos de fonación, agravados además por las dificultades auditivas y otros problemas de salud ya que, hay que tener en cuenta que en cualquier edad, las voces de las personas con peores condiciones de salud suenan como voces más viejas.

¿Qué podemos hacer para mantener una comunicación más efectiva con los mayores?

Evitar ambientes muy ruidosos, animarlos a mantener turnos conversacionales y mostrar hacia ellos una actitud de escucha.

Tener en cuenta sus problemas de salud, por ejemplo si tiene problemas de audición y, en cualquier caso, hablar despacio, vocalizando y estableciendo contacto visual. Si no ha oído lo que le hemos dicho y nos pide que se lo repitamos es conveniente utilizar las mismas palabras.

Hablarles de forma clara, evitando un lenguaje muy complejo pero sin simplificar el lenguaje ya que, en cualquier caso, estamos hablando a personas mayores y no a niños o extranjeros que no conocen nuestra gramática.

✅ Con respecto a las lagunas en vocabulario tener en cuenta que las palabras aprendidas a lo largo de la vida no desaparecen en un envejecimiento normal, lo que aparece es una dificultad para hacerlas accesibles y, por eso, hay que evitar bromear cuando no puedan decir un nombre y, en su lugar, “ayudarles” con el inicio de la palabra, evitando siempre que tengan que utilizar estrategias de adivinación. No tienen que adivinar el nombre de nadie, porque lo saben, sino asociar ese nombre con una secuencia de sílabas que forman una palabra.

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