Bodas pos-COVID, una oportunidad para los wedding planner

Miles de novios que planificaron su boda en 2020 se vieron obligados a tener que posponerla debido a la pandemia. Algunos han optado por esperar a que el coronavirus dé una tregua o a que la vacunación alcance a una mayor parte de la población, mientras que otros han decidido que el fin del estado de alarma era un buen momento para empezar a planificar el enlace o reorganizar la celebración que han ido aplazando durante meses. Además, la retirada del toque de queda en la mayoría de pueblos y ciudades, el levantamiento de los cierres perimetrales y el aumento de los aforos han favorecido el repunte de uno de los sectores más castigados en estos últimos meses, el de las bodas.

Desde hace años la figura de las y los wedding planner ha ido ganando presencia en la organización y la planificación de eventos nupciales, pero a raíz de la pandemia se ha convertido en un elemento crucial. Contar con alguien que asesore, guíe y programe todas las acciones que van a tener lugar en un día tan especial ha ganado aún más relevancia y valor en la lista de prioridades de los novios. Además, los profesionales de la organización de bodas han tenido que reinventarse y trabajar especialmente una labor que ya practicaban pero que se ha convertido ahora en una de sus funciones principales: la resolución de imprevistos. 

Antes del Covid-19, las bodas se planificaban con meses e incluso con años de antelación. La pandemia ha provocado que los enlaces matrimoniales tengan que montarse y organizarse en semanas e incluso en días. Pueden darse gran cantidad de circunstancias que obliguen a pasar a un plan B e incluso a un plan C en caso de que los infortunios se hayan podido vaticinar. Siempre existe el riesgo y la posibilidad de que algún familiar o los propios novios se contagien del virus en las horas previas a la boda o que la situación empeore semanas antes y se decida readaptar o aplazar la celebración. La gestión de los problemas que puedan surgir o de los que ocurran el propio gran día serán delegados en la figura del wedding planner, que deberá ejecutar los cambios de última hora y conocer al dedillo la normativa sanitaria para garantizar la seguridad del evento en todo momento. 

Además, dar el “sí quiero” perfecto requiere concienciar a los novios de que su boda quizá no sea como la tenían planeada, pero que pueden hacerla igual de especial, bonita y emotiva de todas formas. La reformulación de sus propuestas, el planteamiento de variables adaptadas a sus gustos y el optimismo ante las adversidades deben ser los valores que guíen tanto la actitud como el trabajo de todo wedding planner. Estas actitudes y comportamientos deben ser usados para tranquilizar y para demostrar a los todavía prometidos que para todo hay una solución posible, así como hacerles ver que la organización de la boda es un proceso que pueden disfrutar casi tanto como el gran día

Las bodas pos-Covid vienen acompañadas de una serie de inconvenientes y de obligaciones sanitarias que si se asumen con la actitud adecuada pueden transformarse en oportunidades para llevar a cabo una celebración única, original y sorprendente. La reducción de invitados permite, además de rebajar el presupuesto, llevar a cabo acciones más personalizadas, así como añadir actividades o detalles que en una boda convencional, logística o económicamente, hubiera sido imposible llevar a cabo. 

Al enlace no acudirá ni el amigo del jefe del padre de la novia, ni el primo tercero del abuelo del novio, pero podrán asistir a la ceremonia todos los invitados que la pareja desee si la retransmiten por streaming. Las mascarillas permiten dar un punto divertido si se personalizan para cada invitado o con algo que represente a los novios. Un grupo de música en directo o cambiar la pista de baile por reservados de grupos reducidos a modo de discoteca harán que la fiesta sea tan original y tan divertida como la habían imaginado. 

En esta coyuntura actual, los novios también tienen la posibilidad de hacer el banquete en el restaurante que tanto les gustaba pero que no podían permitirse, en el hotel donde no cabían doscientas personas pero sí cincuenta, poner el foodtruck que tanto les ilusiona o tirar la casa por la ventana y cumplir su sueño de hacer la fiesta en un barco. Los wedding planner son los encargados de crear toda una lista de alternativas que muestren a los novios lo único y especial que será darse el más importante de sus vidas aunque sea en una boda pos-Covid.

FORMACIÓN RELACIONADA: Curso de Wedding Planner

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú